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martes, 5 de mayo de 2015

8 ideas para crear un buen plan de contenidos en redes sociales.




Definir un plan de contenidos es un trabajo al que hay que dedicarle gran tiempo y trabajo para implementar una buena y eficiente estrategia enredes sociales. No es tarea única de un Community Manager, sino que es un trabajo cooperativo que proviene, especialmente, del equipo de marketing y comunicación de la empresa donde uno esté trabajando, pues forma parte de una de las acciones que van a consolidar nuestra calidad en las comunicaciones y, por tanto, nuestro éxito en redes sociales.

Para llevar a cabo un plan de contenidos deberíamos tener en cuenta los siguientes puntos:

>Público objetivo: Determinar o diferenciar si todos los contenidos que se quieren publicar se van a orientar a un mismo tipo de público.

>Objetivos: Determinar los objetivos que se quieren perseguir y definirlos con la mayor concisión y claridad posible al principio de  nuestro plan de contenidos.

>Realizar un esquema de comunicación con el fin de organizar y visualizar con claridad el circuito o entramado de medios sociales donde se tendrá actividad online, describiendo, grosso modo y de forma provisional, el tipo de contenido.

>Definición de tipo de contenidos: Paso de vital importancia. Hay que evaluar qué tipo de contenidos podemos publicar de acuerdo a nuestras disponibilidades (recursos humanos, dinero, conocimientos técnicos, etc). Deberíamos formularnos, antes de realizar este paso, las siguientes cuestiones: ¿Qué tipo de contenido podemos publicar de modo constante en redes sociales? ¿Qué tipo de contenido podemos publicar que tenga valor para nuestro público objetivo? ¿Qué tipo de contenido es el más adecuado para cada tipo red social? ¿Con qué contenidos podremos ser más efectivos en relación con las métricas establecidas?

>Preparar un calendario de contenidos: Crear un documento donde se anoten los temas de los contenidos que se han publicado o se publicarán en un futuro en redes sociales; además, si se quiere también, los copys de las publicaciones. La idea es hacer una planificación de nuestras publicaciones, además de establecer un calendario temático o de hitos para que nos podamos proveer de contenidos con suficiente anterioridad.

>Plan de dinamización o difusión: Establecer un plan donde quede constancia la frecuencia de publicación, el volumen de publicaciones según la red social, el porcentaje de difusión en cada red social, el tono de publicación, etc.

>Definir las métricas para medir la efectividad de los contenidos publicados y, por tanto, del plan en su conjunto. Es recomendable fijar en el plan de contenidos las métricas establecidas en el plan de social media: el plan de contenidos es la parte de ese todo.

>Uso de herramientas de gestión: También es importante determinar cuáles serán las herramientas que serán útiles para generar  nuestros contenidos con eficiencia y eficacia, como para llevar a cabo un seguimiento y una evaluación de los mismos en los medios sociales. Por ejemplo, qué herramienta queremos utilizar para programar nuestros contenidos o cuál es la más idónea, por funcionalidades que presta, para automatizar publicaciones o tareas en redes sociales y poder optimizar así tu trabajo. Un paso que a veces no se planifica del todo y que resulta primordial para potenciar nuestro marketing de contenidos y, en definitiva, la presencia online de la marca o de la empresa para la que trabajemos.


viernes, 21 de noviembre de 2014

¿Cómo diferenciar un alojamiento turístico?



Construyendo nuestra “historia” para contarle a los clientes

Si lo que vendemos es el concepto, nuestra “historia”, nuestro “cuento”, hay que armarlo bien. No nos valen improvisaciones ni contenidos incomprensibles.

“En esta casa se firmó la famosa tregua dos siete días entre Zumalacarregui y el general Concha” 

¿Les suena? Aburrido, lejano, pura batallita del abuelo. Importante para un profesor de historia, pero irrelevante para una familia con niños que pretende pasar unos días en el campo.

El concepto turístico, paso a paso

El primer paso es hacer una lista de los atractivos que pueden servir de base a nuestra historia. 

Pero el segundo paso es analizar su relevancia para los potenciales clientes a los que queremos vendérsela. Contar primero lo más relevante nos sirve de “gancho” para seguir más tarde con la importancia histórica de nuestra casa en las guerras carlistas.

Para conocer la relevancia de los atractivos es muy importante analizarlos según dos sistemas de medición: la popularidad y la singularidad. Si alguno de nuestros atractivos es muy popular y muy singular, tenemos hecho del 80 por ciento del trabajo.

Los atractivos más populares

La popularidad tiene que ver con la actualidad, con los temas de conversación frecuentes, con los medios de comunicación, con los tópicos que están en la mente de todos.

Para conceptualizar un hotel de buceo situado en Egipto sobre el Mar Rojo sería bobo contar algo así como “Venga a bucear a nuestro hotel sobre los corales del Mar Rojo”. Sería más fácil convencer a los clientes si les contamos “Venga la tierra de los Faraones, a bucear en el mar más próximo a las pirámides”

¿Por qué? Porque, todo el mundo conoce las pirámides y identifica fácilmente Egipto como destino turístico. Bucear en Egipto, en igualdad de condiciones, es más vendible que bucear en el Mar Rojo. 

Los recursos más singulares

La singularidad, tiene que ver con el conocimiento académico, con los premios formales, con la exclusividad, con la diferencia, con lo único como valor positivo.

- “Nuestro restaurante cuenta con una estrella Michelín”, mucho mejor para comunicar que “disfrute de nuestra cocina típica manchega” Un Parque Nacional o una ciudad patrimonio de la humanidad, son, por ejemplo, un atractivo garantizado. 

El valor del destino donde se encuentra

El destino es muy importante y Los destinos suelen tener mejor desarrollada su conceptualización. Así que aprovechar esos valores y su relevancia nos ayuda a la hora de atraer clientes. Su conceptualización puede ser mitad de nuestra historia.

- “Pequeño hotel con encanto a pocos metros del acueducto de Segovia”, o a lo mejor “hotel con encanto en ciudad castellana situada cera de Madrid”. En ambos casos nos apoyamos en un destino que ya cuenta con la suficiente relevancia para arrancar la primera página de nuestra historia.

Pero en un destino hay más competencia, así que si la historia principal es la del destino, tendrá que inventar una propia para diferenciarse. 

- “Apartamentos turísticos en Barcelona, junto al barrio gótico y el ambiente de Las Ramblas”
Si se fijan un poco, hay una estructura en los mensajes:
Atractivo principal: estamos en Barcelona
Atractivo complementario 1: el atractivo cultural del barrio gótico
Atractivo complementario 2: el ambiente animado y divertido de las Ramblas.