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viernes, 31 de enero de 2014

Cómo diseñar un buen logo: Cuatro características fundamentales.



Sencillez, perdurabilidad, versatilidad, originalidad

Estas cuatro son, quizá, las características fundamentales que debe reunir un buen logotipo. Diseñar uno no es tarea fácil, y por ello es necesario no perder de vista en ningún momento estos factores.

- Sencillo. Un logotipo debe ser sencillo. Véase, por ejemplo, Nike. ¿Qué puede haber más simple y a la vez más identificable que su famoso trazo? Complicar el diseño con elementos innecesarios puede hacer que se desvíe la atención de lo que realmente importa y que se pierda interés e identidad de la marca. Un buen logo, si es simple, es dos veces bueno.

- Perdurable. Un buen logo de marca debe perdurar en el tiempo, no debe caducar nunca. Puede ser renovado, pero sin perder nunca su esencia. El de Coca-Cola, por ejemplo, apenas ha sufrido modificaciones a lo largo de su ya prolongada historia. Y sigue siendo inconfundible y a la vez, actual.

- Versátil. Hay logos preciosos sobre un trozo de papel que después son imposibles de trasladar a un espacio web o a un cartel publicitario. Un buen logotipo debe ser versátil, es decir, tener la capacidad de adaptarse a cualquier escenario, ya sea una camiseta, una tarjeta de visita o el encabezamiento de una nota de prensa. Por tanto, el formato, es también un punto a tener muy en cuenta.

- Original y único. Un logotipo nunca debe recordar a otra marca o empresa, sería el fin de la firma a la que representa. Un logotipo debe ser único y original, y nos debe llevar a pensar inmediatamente la marca a la que representa.

Junto a estos cuatro principales puntos, por supuesto, el logotipo debe reunir los valores que la empresa representa, debe identificar la personalidad de la marca. Si es seria y profesional; si su matiz es divertido y lúdico; si es infantil o educativo; o si se trata de una empresa deportiva. Los colores, las formas, el contenido deben tener un resultado, en suma, que dé lugar a ese conjunto de valores de la empresa en cuestión. Todo, sin perder las cuatro características citadas en primera instancia.

         Es por ello que diseñar un logotipo consta de un trabajo previo de estudio e investigación de marca que no se puede eludir. Es clave en esta fase inicial una comunicación muy fluida entre la dirección de la empresa, que deberá pormenorizar y detallar de forma muy concreta cuáles son los valores de ésta, y el equipo de diseño que se encargará de dibujar esos valores en una sola imagen, simple, perdurable, versátil y única.


domingo, 12 de enero de 2014

Marcas coherentes, más allá del logo.


En una empresa que en época de bonanza económica saca pecho de LUJO en su servicio o producto, y en momentos de recesión se agarra a la palabra OFERTÓN… Algo falla. No hay estrategia. No hay principios. No hay rasgo de personalidad, es decir, no está sustentada en unos valores propios.

Para que una marca se construya con fuertes cimientos, debe de reflejar la personalidad de su fundador, creador o equipo. Tiene que tener valores y principios en los que creer, sus motores de motivación.

Lo primero es hacer un trabajo honesto de auto-conocimiento. Repito: honesto. Realizar una DAFO de tu negocio te proporciona valiosa información, con la que potenciar tus fortalezas y mitigar tus carencias. Esto sirve, entre otras cosas menos comerciales, para conocer y focalizar tus acciones hacia un mercado bien definido.

Una imagen corporativa no es sólo un logo. Es la imagen que se transmite, ya sea en tus instalaciones, tu manera de trabajar, cómo te comunicas online y offline o el trato interno y externo con las personas. Las personas confían en personas, no en las organizaciones, así que cuanto más humanizada esté una compañía, más fiel será su clientela, más aumentará el boca a boca, más publicidad, más ventas…

¿Cómo transmite una compañía personalidad?

Sencillo: Por las emociones positivas que provoca, como puede ser la transparencia, la simpatía o, simplemente, con sentido del humor.

Campaña de publicidad del Museo Van Gogh de Amsterdam. Ejemplo de personalidad de marca con sentido del humor al representar la taza de café de su cafetería “sin oreja”. Coherencia artística.

Por ejemplo, un diseño honesto y sencillo, ya sea en la fisonomía del producto o en su logo, envía mensajes irracionales a nuestro cerebro no consciente de que ese producto no intenta ser más innovador, o más potente de lo que es en realidad. Lo mismo ocurre en el mundo online. Una web, software o una aplicación con un diseño digital sencillo, transmite que hace pocas cosas, pero las hace bien. Y un Diseño Digital Honesto no intenta convencer de que son algo más de lo que realmente son.

Ya sea en marcas, logos o diseños industriales, los adornos son anclas que los sitúa en contextos culturales. Son modas. Los productos o diseños que tienen adornos están acotados y necesitados de una actualización constante. Los que no son ornamentados no intentan parecer lo que no son, no intentan mentir. Son honestos. Sus creadores, probablemente, también.

Honestidad y Sencillez que provoca efectos positivos, e incluso cuestiones del tipo “¿Cómo no se me ocurrió a mí antes?”

Estas prácticas, a diferencias de la que comentábamos al principio, perdurarán en el tiempo, conseguirán reconocimiento, posicionamiento, fidelización, innovación, ventas…

No hay que confundir sencillez y honestidad con minimalismo, simplemente hay que evitar lo superfluo para no confundir al consumidor. Si para conseguir transmitir la funcionalidad de un producto / servicio se requiere de complementos, éste seguirá siendo sencillo y honesto alejándose del cliché de minimal design.

Dos características de un buen diseño:
>La Belleza interna provoca elegancia racional.
>Y la Belleza externa transmite fuerza irracional, emotividad.

Casar la personalidad del fundador o emprendedor de forma coherente con la imagen corporativa es la finalidad de un buen trabajo de personal branding y desarrollo de marca en una compañía. La coherencia en la empresa y su marca es la sinergia de combinar los valores humanos y las estrategias económicas.

Otto Aicher, diseñador por excelencia del S. XX, creador de imágenes corporativas de Braun, Lufthansa, ERCO y de los Juegos Olímpicos de Munich, o autor de Sistemas de signos en la comunicación visual, postulaba:

“El diseño ilustra la filosofía técnica y económica de una empresa, y la imagen de la empresa revela el carácter de la misma, define su mentalidad. El diseñador es el filósofo de la empresa, el que, sea cual sea dicha mentalidad, la hace perceptible”